Al acercarse la Navidad uno tiende a reflexionar, pensar, ensimismarse más. Explorar por dentro y buscar lo que el afuera no puede darnos.
Desde mi posición de nuevamente "futura mamá" y viviendo tantos cambios, emociones, sentimientos muy vivos y a flor de piel me ubiqué por un segundo en el lugar de María. La mujer que dio a luz al hijo de Dios, la mujer que pasó a la historia con su bravura, su heroísmo, su coraje, su entrega.
Y reflexioné sobre su historia...

Con su esposo José tuvieron que realizar un largo viaje hacia Belén. Con miedo, cerca del parto, anduvieron quien sabe cuantas horas hasta llegar por la noche a destino.
Me la imagino cansada, agotada, con los achaques de los 9 meses cumplidos, deseando sólo descansar. Deseando sólo ver el rostro de su hijo habiendo pasado esta pesadilla.
Pero ahí no terminó todo. Nadie les dio refugio esa noche, nadie se apiadó de ver dos viajeros cansados y mucho menos de una mujer embarazada. Nadie tuvo corazón para darles albergue.
Sólo encontraron un establo, el pesebre donde poder pasar la noche. Y acá tampoco termina todo.
Empezó el trabajo de parto. Solos los dos, rodeados de animales que fueron testigos de un fenómeno trascendental para la historia. La imagino llena de miedos, llorando y preguntándose porqué vivir tanta desolación en el momento que debería ser el más feliz de su vida. Imagino a José conteniéndola, apoyándola, dándole las fuerzas que él ya no tenía.
Imagino el dolor de ambos, el dolor de ella, solos sin ningún tipo de asistencia, sin abrigos, sin cuidados.
Y aún así el bebé nació, Jesús nació y todo este tormento quedó en el olvido. Los imagino abrazándose, y mirando el milagro que cambiaría la historia del mundo por siempre.
Imagino su alegría, su felicidad, esa que no entra en el pecho, que se hincha y se contagia, que inunda lugares y contagia a otras almas.
La imagino radiante y feliz, aún rodeada de animales y paja para abrigarse del frío de la noche.
Imagino sus gestos, sus lágrimas, el nudo en la garganta de José...
Jesús nació en el lugar más humilde del mundo, el más humilde que Dios encontró para ellos, sin embargo nunca los desprotegió. Siempre estuvo presente en cada paso, en cada dolor, en cada lágrima de felicidad.
Dos mil años después en todas las casas se arma un pesebre en familia, recordando ese día, ese momento, ese lugar lleno de luz. Algo que tuvo tal repercusión que dudo que lo hayan podido imaginar en aquel momento.

Desde este rinconcito les dejo un cálido saludo de Navidad!!!
Que el niño Jesús nazca en todos los corazones y nos transforme a todos!!!!
Vivi
Desde mi posición de nuevamente "futura mamá" y viviendo tantos cambios, emociones, sentimientos muy vivos y a flor de piel me ubiqué por un segundo en el lugar de María. La mujer que dio a luz al hijo de Dios, la mujer que pasó a la historia con su bravura, su heroísmo, su coraje, su entrega.
Y reflexioné sobre su historia...

Con su esposo José tuvieron que realizar un largo viaje hacia Belén. Con miedo, cerca del parto, anduvieron quien sabe cuantas horas hasta llegar por la noche a destino.
Me la imagino cansada, agotada, con los achaques de los 9 meses cumplidos, deseando sólo descansar. Deseando sólo ver el rostro de su hijo habiendo pasado esta pesadilla.
Pero ahí no terminó todo. Nadie les dio refugio esa noche, nadie se apiadó de ver dos viajeros cansados y mucho menos de una mujer embarazada. Nadie tuvo corazón para darles albergue.
Sólo encontraron un establo, el pesebre donde poder pasar la noche. Y acá tampoco termina todo.
Empezó el trabajo de parto. Solos los dos, rodeados de animales que fueron testigos de un fenómeno trascendental para la historia. La imagino llena de miedos, llorando y preguntándose porqué vivir tanta desolación en el momento que debería ser el más feliz de su vida. Imagino a José conteniéndola, apoyándola, dándole las fuerzas que él ya no tenía.
Imagino el dolor de ambos, el dolor de ella, solos sin ningún tipo de asistencia, sin abrigos, sin cuidados.
Y aún así el bebé nació, Jesús nació y todo este tormento quedó en el olvido. Los imagino abrazándose, y mirando el milagro que cambiaría la historia del mundo por siempre.
Imagino su alegría, su felicidad, esa que no entra en el pecho, que se hincha y se contagia, que inunda lugares y contagia a otras almas.
La imagino radiante y feliz, aún rodeada de animales y paja para abrigarse del frío de la noche.
Imagino sus gestos, sus lágrimas, el nudo en la garganta de José...
Jesús nació en el lugar más humilde del mundo, el más humilde que Dios encontró para ellos, sin embargo nunca los desprotegió. Siempre estuvo presente en cada paso, en cada dolor, en cada lágrima de felicidad.
Dos mil años después en todas las casas se arma un pesebre en familia, recordando ese día, ese momento, ese lugar lleno de luz. Algo que tuvo tal repercusión que dudo que lo hayan podido imaginar en aquel momento.

Maria,
mujer que fuiste fuerte, brava, luchadora hasta el final.
Mujer de fe, que siempre creíste, que siempre te entregaste sin cuestionar nada.
Madre de Dios, madre de todos nosotros.
Protección, guía, refugio de todos los seres.
Madre admirable entre muy pocas o ninguna a tu altura....
Derrama tu fuerza, tu entereza, tu ternura, tu sabiduría,
tu amor, tu protección, tu valor, tu guía
a todas las mujeres y mamás del mundo!
mujer que fuiste fuerte, brava, luchadora hasta el final.
Mujer de fe, que siempre creíste, que siempre te entregaste sin cuestionar nada.
Madre de Dios, madre de todos nosotros.
Protección, guía, refugio de todos los seres.
Madre admirable entre muy pocas o ninguna a tu altura....
Derrama tu fuerza, tu entereza, tu ternura, tu sabiduría,
tu amor, tu protección, tu valor, tu guía
a todas las mujeres y mamás del mundo!
Desde este rinconcito les dejo un cálido saludo de Navidad!!!
Que el niño Jesús nazca en todos los corazones y nos transforme a todos!!!!
Vivi

5 comentarios:
Vivi, hermosa reflexión la que haces de María. No fue fácil lo que les tocó a ella y José, pero no enseñaron que el Amor todo lo puede.
Que tengas tú también muchas bendiciones.
Besitos,
María y José,fueron personas muy fuertes y con una gran fe. Ellos nos dejan muchas enseñanzas como mostrar que apesar del dolor y el sufrimiento es posible vivir y alcanzar un sueño. Ha ser humildes.
La vida es dificil, la vida es así de dura y cada cosa buena que nos pasa es una bendición.
Bonita reflexión.
Besos.
yo me emociono a leer esta reflexión tan bonita que haces de María y Jose, me veo tan inmensamente lejos de ella, María fue todo amor y lucha, entrega y generosidad, cuanto deberiamos aprender de ella
Besos
Al llegar estas fechas tan entrañables, mis mejores deseos de paz y felicidad para ti.
¡¡FELIZ NAVIDAD!!
Un abrazo.
Feliz Navidad Vivi,
Que esta noche buena sea de mucha Paz y Amor y los mejores deseos para el nuevo año!
Un Abrazo.
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