“Dios sabe que somos artistas de la vida.
Un día nos da un formón de escultor,
otro nos da pinceles y un lienzo,
otro, una pluma para escribir.
Pero nunca lograremos usar el formón en lienzos,
ni la pluma en esculturas.
A cada día, su milagro.”

Paulo Coelho

Hoy Dios me dio una pluma para permitirle a mi corazón ponerle palabras a todo lo que tiene adentro!

28 septiembre, 2010

Caminar Solo


Un día su maestro lo abandonó. Lo abandonó sin más, al comienzo de un camino que lo iba a llevar a una vida más feliz, más plena, con más paz. Un camino que le iba a cambiar su vida para siempre.

Y así, sin avisar, sin un adiós, sin una nota de explicación su maestro desapareció y lo dejó solo.

El discípulo se sintió muy confundido, este camino se le había abierto, tenía todo el entusiasmo para recorrerlo y ahora, solo no sabía por dónde empezar.

Al principio sintió tristeza, su maestro era mucho más que su maestro. Era su amigo, su compañero, fue su hombro muchas veces, sus brazos, la fuente de su viaje hacia adentro. Fue alguien con quien compartió muchos gratos momentos, alguien que no deseaba perder.

Después sintió bronca, con el camino abierto prometiéndole tantas cosas. Consigo mismo por no saber cómo hacer para recorrerlo, con su maestro por haberle sembrado la semilla del entusiasmo de este nuevo transitar para luego abandonarlo y con las circunstancias por no entenderlas.




Y así pasaron los años... el discípulo se decidió por recorrer ese camino, solo. Tropezó muchas veces, vaciló otras tantas. Muchas veces quiso abandonarlo, de hecho varias veces lo hizo para retomarlo nuevamente, más adelante.

De a poco, con mucho esfuerzo fue dejando sus huellas detrás de sus pasos y fue avanzando.

Un día, después de muchos años el discípulo se encontró con su maestro. Los años habían pasado para ambos, pero la paz ahora la compartían.

- Por qué te fuiste? Por qué me abandonaste? - preguntó el discípulo.

- Porque no me necesitabas - dijo el maestro.

- Claro que sí, estaba empezando un camino, entusiasmado, motivado y sin siquiera habiéndolo empezado a recorrer te fuiste.

- Te enseñé todo lo que necesitabas.

- Claro que no, tu sabiduría es muy grande y estoy seguro de que me hubiera servido mucho tenerte a mi lado, aunque sea por más tiempo.

- Dime algo. Encontraste lo que buscabas? - preguntó el maestro.

- Sí, pero sufrí mucho. Necesité esfuerzos extras para...

- Aprendiste a cambiar tu vida y tu destino? - Interrumpió el maestro.

- Sí, pero si hubiera tenido ayuda quizás yo...

- Encontraste esa paz que tanto anhelabas? - le preguntó el maestro.

- Sí.... dijo pensativamente el discípulo.

- Ves? - dijo el maestro. - No me necesitabas.

Su corazón ya se encontraba sereno, después de todos esos años de entrenamiento. Pero después de haberse reencontrado con su maestro, su corazón se encontró finalmente agradecido.


Vivi


24 septiembre, 2010

¿Por qué la gente grita?

Bueno este cuento ciertamente no es mío, pero lo leí ayer y me encantó como para compartirlo! Espero que les guste!




Un día un viejo sabio preguntó a sus seguidores lo siguiente:

- ¿Por qué la gente se grita cuando están enfadados?

Los hombres pensaron unos momentos:

- Porque perdemos la calma - dijo uno - por eso gritamos.

- Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? - preguntó el sabio - ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enfadado?

Los hombres dieron algunas respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al sabio.

Finalmente él explicó:

- Cuando dos personas están enfadadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Cuanto más enfadados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego el sabio preguntó:

- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente, ¿por qué? Sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.



El sabio continuó:

- Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aun más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.


Luego dijo:

- Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.

Desconozco el autor




Una hermosa reflexión! Les deseo un lindo fin de semana!


Vivi


22 septiembre, 2010

10 años

Dedicado a mi esposo, recordando un día muy especial hace ya 10 años!! Donde nos dimos cuenta que nuestro destino era caminar juntos!!

Aún a pesar del tiempo te sigo amando como el primer día!!!



Hace 10 años
supe que te amaba,
que eras mi complemento,
mi sol en mis días,
mi lucero en las noches.

Mi compañero de caminos,
mi refugio en el invierno,
mi brisa de primavera,
mi calor de verano,
mi sabiduría de otoño.


Hace 10 años
mi corazón dejo de ser mío,
mis ojos dejaron de mirar afuera
para ver el inmenso mundo dentro tuyo.

Hace 10 años
tu mundo se mezcló con el mío
tu risa contagió la mía,
tu camino fue mi camino
y los sueños fueron nuestros.

Hace 10 años
mi corazón supo lo que era el amor,
la ternura, la compañía,
la risa y la dulzura.

Supo lo que era ser él mismo
sin ataduras ni máscaras.
Simplemente ser tranquilo
y saber que vos sos igual.


Hace 10 años
supe que te amaba,
que caminaríamos juntos,
envejeceríamos juntos
y nos amaríamos
más allá de nuestras vidas!

Vivi

21 septiembre, 2010

Soy

Soy suave brisa,
aroma a flores,
tibieza en madrugada.

Soy verde brillante,
sol radiante,
cielo azul.


Soy libertad, pureza,
regocijo y paz,
ternura y calidez.

Soy esperanza
que limpia el polvo
de un largo viaje.

Soy aire puro
que limpia el alma
del frío invierno.


Soy esperada,
ansiada, buscada
y siempre bienvenida.

Soy esa que todo lo transforma
en verdadera belleza,
sin prisas ni arrogancia.

Soy despertar curioso,
canto espontáneo,
descansar silencioso.


Soy la que soy,
sé traer sonrisas,
suspiros y hasta amor.

Soy dulce,
soy paz,
soy etérea,
soy... primavera!

Vivi




Y así le damos un buen descanso al invierno, que bien merecido se lo tiene después de tanto trabajo! Y le damos una gran bienvenida a la primavera!! La estación donde todo florece, toma radiantes colores, exquisitos aromas y hasta enamora corazones!

17 septiembre, 2010

Oasis y Desierto

"En el camino a tus sueños, vas a encontrar oasis y desiertos.
En ambos casos, no te detengas."

Paulo Coelho



Tan hermosa como cierta esta frase... Nuestro camino está lleno, de sorpresas, flores, luz, brisa tibia, cielos azules. Que nos dan descanso, sosiego, refugio, paz y llenan nuestros ojos y alma de belleza.

También hay lluvias, tormentas, vientos, frío invierno... que no nos dan otra cosa que la oportunidad de probar nuestra fuerza, nuestra entereza, nuestro poder en batalla. Y sobre todo nos permite aprender y apreciar ciertas cosas que son esenciales, que normalmente en los oasis no valoramos.



El desierto nos enseña a valorar los oasis, y nos enseña sobre todo a nuestro YO interior, el que todo lo vence, el que se levanta después de cada caída. El que a pesar de todo sigue luchando.

En cualquier caso todo pasa, todo continúa. La vida tiene eso enigmático de que como sea se abre camino. Como sea continúa, sigue, fluye, sale adelante.

Por eso es tan importante poder disfrutar de los oasis, llenarnos de ellos, de su paz, de su tranquilidad. Fijarlos en nuestra memoria para saber, cuando estemos caminando en un desierto, que más adelante nos espera otro oasis.

La vida no es estática ni rígida, sigue su curso y debemos seguir el nuestro junto con ella.



Lo importante... seguir caminando hacia nuestros sueños... Nunca detenernos!

Vivi

14 septiembre, 2010

Las Batallas personales

En la vida solemos librar muchas batallas para poder avanzar. En muchas cosas, en lo académico, lo económico, con nuestros hijos, por ellos, por encontrar un amor, por obtener un buen trabajo, una mejor calidad de vida.

Pero creo que las batallas más difíciles son aquellas  que libramos con nosotros mismos. Aquellas para librarnos de malos hábitos, para aprender nuevos hábitos más sanos, aquellas que nos pueden dan una existencia más feliz.


Llevamos tantos años acostumbrados a nuestro estilo de vida que cambiar es difícil, porque nuestra mente siempre nos dice: "Para que? Hasta ahora has sobrevivido!" Y muchas veces vamos postergándonos hasta que nuestro cuerpo se enferma y nos dice "Basta!"

Entonces tomamos la decisión de cambiar, y emprendemos el camino más difícil, porque lo que hay que cambiar se encuentra en nuestro interior.

Y aquí entran en juego varios personajes en nuestro interior. El más poderoso de todos es el Miedo.

Nos dice justamente: Para que? Siempre has salido adelante así como sos, no va a pasar nada grave, no vale la pena tanto esfuerzo.

Pero en un principio el Entusiasmo juega un papel fundamental. Porque puede ver proyectada a la persona que queremos ser, y con juicio crítico la que somos ahora. Ve un camino difícil pero sabe que la recompensa es grande, entonces ignora al Miedo, y emprende el camino.

Pero el Miedo nunca se calla, siempre está ahí para marcar cada paso en falso, cada tropezón, cada caída, diciendo siempre: "Viste?? No vale la pena!"

Con el tiempo el Entusiasmo empieza a apagarse, y esa imagen feliz y próspera cada vez se aleja más y más.

El Miedo cobra fuerza... pero aún la batalla no está perdida. Aquí entra en juego un tercer componente que es quien puede cambiarlo todo.

La Perseverancia sabe que todo se alcanza, que aunque cueste mucho trabajo, aunque no se vea nada a simple vista, aunque los resultados no sean lo que uno espera, de la forma que uno espera y en el tiempo que uno espera siempre vale la pena el esfuerzo.

La Perseverancia, si la apoyamos, la alentamos, la escuchamos, la acompañamos y nos dejamos llevar hasta el final sin titubear cambiará nuestro destino para siempre!


El camino es difícil porque sólo depende de nosotros, de nuestra fuerza y entereza. De siempre volver a empezar cada vez que desistamos de seguir. Nuestros cambios pueden no afectar a nadie, muchas veces ni siquiera nadie nota que cambiamos, pero sí nosotros mismos! Y de eso hay que aferrarse

Por el otro lado a pesar de lo complicado, difícil y desafiante del cambio, el conseguir cambiar nuestra forma de vida, nuestros paradigmas mentales, nuestra forma de ver y evaluar las cosas de otra forma, nos llevará a una existencia liberadora, liviana, completa, más simple y sobre todo... más feliz!

Los cambios en nosotros mismos son los más satisfactorios de todos! Nos hacen sentir realmente protagonistas de nuestro destino, mirando nuestras huellas con orgullo y nuestro futuro con una sonrisa.

Si logramos cambiarnos a nosotros mismos, nos sentiremos capaces de todo!!

Y aquí dejo una oración, muy usada en grupos de ayuda, como para resumir estas ideas:

Señor,
concédeme serenidad
para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
valor
para cambiar las cosas que sí puedo
y sabiduría
para reconocer la diferencia.

San Agustín




Y ahora a emprender cambios en nosotros... merecemos una vida feliz; y sólo depende de nosotros!

Vivi

10 septiembre, 2010

Recuerdos

Otro poema de amor, esta vez feliz, con el que todos soñamos...


Tomo tus manos entre las mías,
tus manos que el tiempo arrugó.
Aún estremecen mi corazón,
aún después de tantos años.

No recuerdo muchas cosas
por la edad será supongo.
Mas creo que lo importante
siempre lo llevaré conmigo.

Recuerdo verte pasar rápido
en tu vestido café
todas las mañanas.

Recuerdo la primer sonrisa
cuando un día te paré
y te invité un café.

Recuerdo verte bailar
como un ángel, como un sueño
al son de la música.

Recuerdo nuestro primer beso,
el día de nuestra boda,
cuando nacieron nuestros hijos.

Te recuerdo pintando paredes
junto a mí mientras charlábamos.
Te recuerdo arreglando el jardín.

Recuerdo los viajes juntos,
te recuerdo jugando con los chicos.
Recuerdo las películas, los libros,
las aventuras siempre juntos.

Puedo no recordar qué hice ayer,
ni la semana pasada.
Puedo no recordar nombres,
direcciones ni donde dejé mis llaves.

Puedo no recordar cómo envejecí,
cuándo me empecé a enfermar,
ni cómo me arrugué.

Puedo no sentirme tan fuerte,
tan vivaz, tan lleno de energía.
Puedo aparecer apagado por días.

Pero sí recuerdo tus ojos,
tus besos, tus abrazos,
tu hermosa sonrisa.

Recuerdo tus ojos
y al mirarlos ahora emocionados
se emocionan los míos también.



Y agradezco a Dios
poder recordar a estas alturas
lo único que me ha hecho feliz.

No recuerdo muy bien
hacia dónde caminamos,
sólo sé que lo seguimos haciendo
juntos.

Vivi

08 septiembre, 2010

Lo que el mar se llevó

Aquí otra historia de amor...




A diario se sentaba
frente al mar y observaba.
Su amor había partido
con la promesa de volver.

Ella le dijo que no lo esperaría
pero su corazón buscó otro camino
más doloroso, más solitario,
más melancólico.

Porque en el fondo sabía
que su corazón
ya no le pertenecía,
se había ido con ese amor.

Porque en el fondo
ella sabía
que esa promesa
nunca se cumpliría.

A su lado, también a diario
se sentaba él, su amigo.
Su compañero de toda la vida,
su cómplice, su hombro para llorar.

Él en silencio la amaba,
admiraba su belleza y su fuerza,
su melancolía y su soledad
y la alegría con que la recordaba.

Si tan sólo ella lo mirase,
ver lo que su corazón esconde,
lo que su silencio calla,
lo que a diario sufre... por ella.

Al mirarla,
desperdiciar su juventud,
su vida, su futuro,
su anhelo de volar.

Él hubiera dado el mundo
por ella, por verla sonreír,
porque coincidieran sus ojos,
porque coincidieran sus caminos.

Pero así los años pasaron.
Ella dejó de mirar el mar
y él de sentarse a su lado.
Era demasiado doloroso... para ambos...

Ella nunca pudo mirar sus ojos,
los de él.
Él nunca pudo mirar otros ojos,
sólo los de ella.

Y así envejecieron,
solos
pero acompañados
y con el corazón roto.

Vivi


06 septiembre, 2010

La Paciencia

"La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces."
Proverbio Persa


Este proverbio siempre me gustó mucho, y siempre me sentí identificada con él. Soy una persona que tiene paciencia pero siempre sufre la espera. Y la sufro mucho. Miro los días pasar sin el resultado esperado y mi angustia crece. Sólo me concentro en el dulzor del fruto al terminar el camino. En el consuelo de la recompensa, y eso es lo que hace que no desista del camino.

Y llego al fruto dulce... y lo disfruto con gran felicidad. Pero la felicidad de saborear ese fruto dura unos pocos días, mientras que me perdí de disfrutar del camino, quizás durante años.... años de angustia esperando algo.

Entonces hoy, que tengo quizás otra mirada de las cosas me doy cuenta de que quien escribió este proverbio fue alguien que no sabía esperar, que no aprendió a ser paciente.

La paciencia no es el sólo hecho de esperar, de ver pasar los días. Es más una cuestión de saber caminar.

Quien camina sólo con la mirada en la meta se perderá de todo lo que transcurra alrededor. De todas las vivencias, experiencias, sorpresas, ilusiones que no veremos por estar concentrados en el momento de llegada, en el momento de estar por fin en la meta.

Y aquí viene otro poema, que me llegó mientras esperaba la visa de Australia. En su momento no lo entendí, no lo compartí, no fui capaz de apreciarlo en toda su belleza.

El camino que emprendemos, sea cual fuere está llenos de sorpresas, cosas desconocidas, miles de experiencias nuevas por descubrir, bendiciones, desafíos y hermosos paisajes.

Todos los caminos siempre están lleno de flores... y ojalá fueran más largos para tener el tiempo de poder apreciarlas a cada una e ir llenando el corazón en cada paso!!!


Ítaca

Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimientos.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas.

No hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones y a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas.

Detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos.
Cuando puedas invierte en voluptuosos
y delicados perfumes.

Visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta,
mas no apresures el viaje.

Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres,
no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Ítacas.


Konstandinos Kavafis 

(1863-1933), poeta griego



Ojalá aprendamos a esperar con alegría, a ser pacientes con la ilusión de ver que hay en el siguiente paso.

Ojalá aprendamos a ver las flores de nuestro camino y a transitarlo alegremente, con esa paz y alegría de un caminante de la vida.

Vivi

03 septiembre, 2010

De Caminos

Ella siempre fue una luchadora innata. En su vida tuvo que enfrentar muchos desafíos y lo hizo con bravura, coraje, valentía y la paciencia que siempre requieren estas batallas.

Muchas veces tuvo miedo, pero encontró la forma de salir adelante y seguir caminando.

A esta altura de su vida, se encontraba cansada pero con el corazón lleno. Miraba hacia atrás, en su camino y hasta no podía creer todo lo que había logrado y lo bendecida que había sido durante su largo caminar.

Sabía que le quedaban nuevas luchas por delante. De hecho la vida es un camino tras otro, una lucha tras otra, una conquista tras otra. Esto ella lo sabía y no le pesaba, le daba hasta ilusión el pensar "que sigue?"

Ahora se encontraba en el principio de un nuevo camino. Uno desafiante, lleno de incertidumbres y sobre todo un camino que ella no podía controlar. Uno en el cual debería simplemente caminar y enfrentarse a las sorpresas que vayan saliendo. De ella no requería otra cosa más que dejarse llevar, abandonarse al recorrido.

Y de repente y por primera vez sintió miedo, mucho miedo. Se sintió insegura y su mente le jugó los peores pronósticos. El miedo no era de no poder recorrerlo, o de no poder completarlo o de no hacerlo bien. El miedo era empezar este nuevo camino.

Su agenda le indicaba que era el que seguía en la lista, el que debería recorrer en ese momento. El que por fin había llegado, el que tocaba.

Pero su corazón se acobardó, se oscureció, tembló de miedo y ella intentando ignorarlo quiso aún a pesar de todo esto empezar a caminar.

Y cuán grande fue su sorpresa al ver una inmensa e impenetrable pared entre ella y su camino!

Demasiada fue la impotencia que sintió, la bronca y la frustración. Estaba dispuesta a ignorar sus miedos, sus inseguridades y sus inmensas dudas para empezar este camino y ahora descubre que la entrada estaba bloqueada. No entendía por qué y rompió en llanto, cayó de rodillas y lloró lágrimas viejas, amargas, de muchas luchas agotadoras, de corazón viejo que le pide una tregua.

Mucho tiempo pasó, o quizás fue poco, nunca lo supo con certeza, hasta que comprendió que para recorrer un camino no hace falta sólo determinación, coraje o valentía. Para recorrer un camino, para comenzarlo hay que estar preparado.

Y ahí, en ese momento se dio cuenta de que su corazón no estaba preparado para recorrerlo, no aún. Supo entonces que este era tiempo de descansar, relajarse y lavar sus pies de tanto caminar. Supo que era tiempo de cuidarse, de quererse, de mimarse un poco después de tanto cansancio. Supo que debía recuperar fuerzas y no es algo que ella pudiese controlar o manejar. Sólo el tiempo cura las heridas.

Y de alguna forma con ese tiempo recuperó esa tranquilidad perdida, esa calma de adentro, esa fuerza renovadora.

Y entonces, sólo entonces Dios le abrió el camino delante de sus ojos. Y empezó nuevamente a caminar.

Vivi

01 septiembre, 2010

El Río de la Vida

La vida es como el río que fluye.

Unas veces es calmo, amplio, sereno, casi como un lago. Por momentos no percibimos que se mueve. Podemos flotar plácidamente y recorrerlo sin mayores preocupaciones. Nos permite admirar el paisaje y disfrutar de todo lo que nos rodea. Podemos mirar con orgullo hacia atrás y con esperanzas hacia adelante.

Sentimos que tenemos el control. Y a veces eso es tan importante. La sensación de que ninguna sorpresa puede opacar nuestra tranquilidad. Al menos mientras dure, podemos descansar del ajetreo de otras etapas.


Otras veces la vida se vuelve como un río tumultuoso, rápido y hasta inseguro. Donde no tenemos ningún control y donde debemos librar una gran batalla para pasar este tramo sin salir lastimados. Encontramos piedras por doquier y la velocidad junto con la espuma del agua que salpica no nos deja mirar más allá de donde estamos, no pudiendo anticipar demasiado.

Nuestra tranquilidad se tensa, nuestra atención se focaliza, nuestros músculos trabajan por nuestra supervivencia. Nuestra mente se agiliza y nuestro corazón late fuerte y enérgico. La vida nos plantea nuevos desafíos donde gran parte depende de nuestro esfuerzo y donde la vida nos lleva a lugares impensados.


Otras la vida se presenta como una vertiente rodeada de desierto. Se presenta escasa, nos plantea necesidades, a nuestro alrededor todo es inhóspito y árido. El camino es lento y muy inseguro. No sabemos si podremos salir y pasar a la siguiente etapa. O quizás si lo sepamos, pero esta etapa nos puede parecer una eternidad.

Nos llenamos de ansiedades y nuestra lucha no parece dar demasiados resultados. Mas bien tenemos que intentar seguir con la poca corriente que queda tratando de que este tramo sea pasajero. Por todos los medios intentando y esforzándonos de no perecer en el intento, absorbidos por nuestro propio camino.


Sin embargo parece que nunca estamos satisfechos con la etapa en la que estamos. Cuando hay tranquilidad, queremos ir más rápido hacia la siguiente etapa sin disfrutar de los paisajes que se nos presentan. Cuando estamos en los rápidos rogamos por un poco de tranquilidad sin aprovechar de disfrutar del desafío planteado. Cuando estamos en la vertiente, creemos que todo depende de nosotros y no dejamos que la vida fluya, que tome su rumbo, que nos lleve hacia donde nuestro destino esté marcado.

Y así tantas etapas, donde no entendemos que a pesar de ser importante nuestro esfuerzo, también es importante dejarse llevar, dejarse fluir y confiar en que no estamos solos. Y que donde sea que estemos, estamos recorriendo el tramo correcto en el momento justo. Sin importar cuanto luchemos la vida nos lleva, la vida fluye.

Caemos en la desesperación tan fácilmente... Tantas veces nos sentimos solos en una lucha sin sentido...

En cualquier caso, nuestro camino final va hacia el mar, donde todos los ríos se encuentran y forman un todo, un maravilloso todo, eterno, sólido, fuerte e intenso donde se todos vuelven uno.


Vivi