“Dios sabe que somos artistas de la vida.
Un día nos da un formón de escultor,
otro nos da pinceles y un lienzo,
otro, una pluma para escribir.
Pero nunca lograremos usar el formón en lienzos,
ni la pluma en esculturas.
A cada día, su milagro.”

Paulo Coelho

Hoy Dios me dio una pluma para permitirle a mi corazón ponerle palabras a todo lo que tiene adentro!

29 noviembre, 2010

Seré

Seré tu tierra,
tu calor,
tu protección.

Seré tu alimento,
tu respiro,
tu caricia,
tu abrazo.

Seré testigo de verte germinar,
brotar, nacer,
empezar a vivir.


Seré protectora de tus raíces,
alimentándote,
cuidándote,
mimándote.

Te ayudaré a crecer,
a fortalecerte,
a llegar bien alto,
a florecer.

Y aunque un día,
decidas volar
a nuevos horizontes.

Y germinar
tus propios retoños,
cuidándolos y amándolos
mientras rápido crecen...

Tus raíces quedarán en mí,
en mi tierra,
en mi corazón, en mi alma,
por el resto de mis días.

Vivi



Dedicado al bebé que rápidamente va creciendo en mi vientre y sobre todo en mi corazón!



25 noviembre, 2010

El Verdadero valor del Anillo

Hay una vieja historia de un joven que concurrió a un sabio en busca de ayuda.

- Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

- Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... - y haciendo una pausa agregó - Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

- E... encantado, maestro – titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

- Bien – asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó – toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.



El joven tomó el anillo y partió.

Apenas llegó, empezó a ofrecer al anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado - más de cien personas - y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

- Maestro - dijo - lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

- Qué importante lo que dijiste, joven amigo - contestó sonriente el maestro. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

- ¡¿58 monedas?! –exclamó el joven.

- Sí - replicó el joyero - Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

- Siéntate - dijo el maestro después de escucharlo. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

Desconozco el autor


Otra vez dedicado a vos... para que no permitas que cualquiera te diga cuanto vales...

Vivi

16 noviembre, 2010

El Alpinista

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria para él solo, por lo tanto subió sin compañeros.




Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo decidido a llegar a la cima, le oscureció.

La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.

Subiendo por un acantilado, a sólo 100 metros de la cima, se resbaló y se desplomó por los aires... caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.

Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de la vida, él pensaba que iba a morir, sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos... Sí, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura.

En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedó más que gritar:


- "Ayúdame Dios mío...”

De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó:

- "¿Qué quieres que haga?"

- "Sálvame Dios mío "

- "¿Realmente crees que te pueda salvar?”

- "Por supuesto, Señor "

- "Entonces corta la cuerda que te sostiene..."

Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más aún a la cuerda...


Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza, con las manos a una cuerda... a dos metros del suelo...

... ¿Y tú?... ¿Qué tan aferrado estás a tu cuerda? ... ¿Por qué no la sueltas?


Autor desconocido



Dedicado a una personita muy especial, que llevo en lo más profundo de mi corazón. Para que simplemente piense que a veces la respuesta es "soltarse"!


Vivi





11 noviembre, 2010

Cuando

Cuando dejé de buscarte,
apareciste.
Cuando dejé de anhelarte,
me encontraste.
Cuando dejé mis obsesiones
de tenerte, cuidarte, mimarte;
y las enfoqué hacia otra dirección
tu presencia cobró vida en mí.

Cuando "te dejé" a tus tiempos,
tu momento, tu espacio
te acercaste.

Cuando dejé que Dios
obrara en su sabiduría
ocurrió el milagro.

Cuando menos te esperé,
menos te ansié,
menos te busqué
tu alma tocó la mía.

Y así cómodamente,
suavemente,
tímidamente,
cálidamente,
tiernamente
te instalaste
aquí en mi vientre...


Vivi


30 octubre, 2010



Abriendo caminos
voy creando mi destino.
En calma, serena
la vida se me llena.

Sonriendo al viento
disfruto el momento.
Saboreando cada día
mi alma lleno sin medida.

Vivi


27 octubre, 2010

Corazón Coraza

Este poema me acompañó mucho en mi adolescencia y en esos días de soledad. Donde el amor es algo desconocido que nos trae felicidad y dolor al mismo tiempo.

Hoy volví a encontrarlo y las sensaciones fueron diferentes, quizás más profundas. Lo pienso, quizás para esos momentos donde abrazar a quien queremos se hace difícil, cuando las distancias son muy grandes, cuando el "te tengo y no te tengo" se hace real...

Cuando la necesidad de abrazar supera el plano físico y el corazón quisiera salirse del cuerpo para encontrarse con su otra mitad...




Corazón Coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso.
Porque la noche está de ojos abiertos
Porque la noche pasa y digo amor
Porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
Porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

Porque eres mía
Porque no eres mía
Porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro


Porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
Porque tu boca es sangre
y tienes frío
Tengo que amarte amor,
tengo que amarte.
Aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Mario Benedetti




15 octubre, 2010

Sueña

Sueña,
vive
intensamente
cada día.

Sueña,
vuela alto
donde tus alas
deseen llegar.


Sueña,
ve donde
tu corazón
te guíe.

Sueña,
camina
hacia donde
tu alma te lleve.

Sueña,
disfruta
tus momentos
cada día.

Sueña,
sonríe,
vive alegremente
cada instante.

Sueña,
limpia tu alma
de dolores pasados
y sé feliz.

Sueña,
déjate llevar
por el milagro
de la vida.

Sueña,
sueña,
sueña...

Nunca dejes de soñar!!


Vivi