Taza de té de frutos rojos en una mano, un buen libro en la otra y el sillón junto a mi ventana esperando por mí.
Este es el único momento del día donde puedo disfrutar de mí como única compañía. Es la siesta, los chicos duermen, está todo ya hecho, limpio, lavado, arreglado... o aceptablemente ordenado al menos.
Llueve y a pesar de que siempre algo me entristece hoy particularmente me siento muy bien. Me acomodo en mi sillón y miro como las gotas resbalan por el vidrio y mueren. Me hace pensar tantas cosas... como la vida pasa de rápido, y como uno muchas veces se olvida de disfrutarla, de saborearla, de vivirla como se debe...
Miro mi libro cerrado y lo abro. Leo un par de páginas y una rama golpeando el vidrio me interrumpe. Mi té se enfrió, así que me levanto y lo caliento. Hoy es un día particularmente frío de invierno, así que me acerco a ver si los chicos no se han destapado.
Son tan hermosos cuando duermen, tan angelicales, tan especiales. Y no es que uno no los ame con toda el alma, adoro ser mamá, pero a veces y diría necesariamente siempre una necesita de las siestas para acordarse de que hay algo más que ellos, que una también está.
Recuerdo mi libro y lo vuelvo a abrir. Porque me costará tanto concentrarme? Cuando era joven podía leerme sin parar 50 páginas en un par de horas. Ahora lo veo hasta imposible. "La vida me distrae", pero quizás mi pasión por los libros se adormeció o quizas este tiempo lo necesito más para pensar en mis cosas.
A veces siento que pienso demasiado en mis cosas y que distraerme sería bueno. Vuelvo a reabrir mi libro. Por unos minutos me engancho con lo que estoy leyendo, tanto que ganas de transportarme a esa historia me dan.
La perra me pide salir al patio. Como llueve espera a último momento para ir corriendo a hacer sus cosas y entrar derecho a su alfombra al lado de la estufa. Hasta gracia me da.
La carita de alegría al verme esperándola en la puerta no tiene nombre, los perros son tan lindos, son como niños. Asi te necesitan y asi te hacen reír.
Extrañé mucho los años que no pude tener ningún perro. Me crié con perros toda la vida y siempre fueron una gran compañía para mí.
Vuelvo a mi sillón, a mi taza fría de té y a mi libro. Lo retomo y vuelvo a volar, lejos a un mundo olvidado, romántico, de luchas, pasión y...
"Mamaaaaaaá"
Mi niña mayor concluye con mi momento. Se acabó la siesta...
Vivi

Llueve y a pesar de que siempre algo me entristece hoy particularmente me siento muy bien. Me acomodo en mi sillón y miro como las gotas resbalan por el vidrio y mueren. Me hace pensar tantas cosas... como la vida pasa de rápido, y como uno muchas veces se olvida de disfrutarla, de saborearla, de vivirla como se debe...
Miro mi libro cerrado y lo abro. Leo un par de páginas y una rama golpeando el vidrio me interrumpe. Mi té se enfrió, así que me levanto y lo caliento. Hoy es un día particularmente frío de invierno, así que me acerco a ver si los chicos no se han destapado.
Son tan hermosos cuando duermen, tan angelicales, tan especiales. Y no es que uno no los ame con toda el alma, adoro ser mamá, pero a veces y diría necesariamente siempre una necesita de las siestas para acordarse de que hay algo más que ellos, que una también está.
Recuerdo mi libro y lo vuelvo a abrir. Porque me costará tanto concentrarme? Cuando era joven podía leerme sin parar 50 páginas en un par de horas. Ahora lo veo hasta imposible. "La vida me distrae", pero quizás mi pasión por los libros se adormeció o quizas este tiempo lo necesito más para pensar en mis cosas.
A veces siento que pienso demasiado en mis cosas y que distraerme sería bueno. Vuelvo a reabrir mi libro. Por unos minutos me engancho con lo que estoy leyendo, tanto que ganas de transportarme a esa historia me dan.
La perra me pide salir al patio. Como llueve espera a último momento para ir corriendo a hacer sus cosas y entrar derecho a su alfombra al lado de la estufa. Hasta gracia me da.
La carita de alegría al verme esperándola en la puerta no tiene nombre, los perros son tan lindos, son como niños. Asi te necesitan y asi te hacen reír.
Extrañé mucho los años que no pude tener ningún perro. Me crié con perros toda la vida y siempre fueron una gran compañía para mí.
Vuelvo a mi sillón, a mi taza fría de té y a mi libro. Lo retomo y vuelvo a volar, lejos a un mundo olvidado, romántico, de luchas, pasión y...
"Mamaaaaaaá"
Mi niña mayor concluye con mi momento. Se acabó la siesta...
Vivi
4 comentarios:
Que bueno amiga que te hayas decidido abrir tu rinconcito! me encanta! por fin!! te seguiré también acá.
Esta historia me ha recordado, cuando estoy solita y puedo disfrutar de esa soledad y ese silencio complice... que maravilloso momento!
Terminaron las vacaciones y hoy inicio con estos momento jeje tengo tantas cosas pendientes!y tantas cosas que deseo hacer! me ha encantado la historia.
Besos y te sigo leyendo.
Real como la vida misma no? Pero que ricos que son esos momentos para uno mismo!
Besitos,
Joana gracias por tus palabras!! Son magicos esos intantes de soledad no?? Como se disfrutan! Me alegra que ahora con las clases los recuperes!!
Besos y gracias por pasar!
Soñadora si se disfrutan muchisimo!! Son un refugio para nuestro corazon!!!
Besos
Publicar un comentario